A una donna no se le pregunta la edad.
A una napolitana, tampoco por su pasado.
Vivía en Capri, pero he venido a la città di València porque me han llegado ciertos rumores… Mia figlia ha montado una gran bacanale por aquí.
¿Que si vengo a ayudarla? Ah, caro mio… ovviamente no. ¡He venido a hacer la fiesta ancora più grande!
Por cierto, puedes llamarme Nonna Limone. È un piacere.